Conservas artesanas amb ànima mediterrània
Sorra i Sal nace del recuerdo y la raíz.
De una infancia entre acequias y azules,
del Mediterráneo que llevamos dentro aunque vivamos en el norte.
Es también una historia de amor:
Sorra, la arena, soy yo —Caleta Ferrís—
Sal, la marea, es Andrés Catalán.
Juntos damos forma a esta marca que conserva algo más que sabores:
conserva lo que somos, de dónde venimos, y hacia dónde caminamos.
Tres elementos nos guían:
— La huerta de la Vega Baja, que da olor y color a nuestras recetas.
Sus tomates, higos, alcachofas y dátiles llenan los mercados de tradición y labor,
y nos conectan con una tierra fértil que habla de origen, de familia, de fuego lento.
— Una presentación luminosa, clara, sencilla, con alma mediterránea.
Diseñamos cada tarro como si fuera un regalo del mar y del campo,
con estética cuidada, materiales nobles y una luz que recuerda las mañanas blancas de cal.
— Recetas de autor inspiradas en lo popular, en lo bello, en lo sutil.
Una mirada profunda, de raíz y memoria,
que busca el sabor de lo que somos: almas mediterráneas.



Enfrascamos lo que somos
Desde nuestra mirada —orgánica, sensible y luminosa—
diseñamos conservas poéticas hechas a mano,
que hablan de costa blanca, de cal, de sombra, de infancia.